No debe tener un nombre

Me envenene solita con estos ojos que se han de comer los gusanos.
Me apuñale directo al corazón palabras que no eran para mi.
Me suicide con el filo de mis ideas traicioneras,
estrangule el amor con la rabia, el dolor, la impotencia.

Morí, he estado muerta,
pero ahora estoy de vuelta.

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