mano y sobre ella las flores en los días de primavera y de todas las palabras de
amor que le dijo sin pestañear. Todo estaba muy claro, las piezas encajaban
perfectamente. Recordó su extraño interés para que tomase los medicamentos,
la manera con que la obligó a perder peso y las largas horas que la hizo
permanecer en aquella estúpida pose. Ella lloró y gritó, pero nadie la escuchó,
todos a su alrededor celebraban y observaban como trofeo adquirido,
a la mujer en la caja de cristal.
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