Viaje sin retorno
La palabra
este poema de Mario Benedetti
Boom
nunca le des cabida al golpe,
a la bala perdida,
a la bala que penetra,
a la bala que nos deja desasosiego,
a la bala que atraviesa el pecho
con ganas de vivir.
De noche enteras
Pero imposible
de querer borrarlos, esconderlos.
Suspiro y en el recorrido por las curvas de mis cicatrices empieza
Micro-relato participador en Los Buc-Buc
Eduardo Galeano

No hace tanto, con mi mujer, lavábamos los pañales de los críos, los colgábamos en la cuerda junto a otra ropita, los planchábamos, los doblábamos y los preparábamos para que los volvieran a ensuciar.
Y ellos, nuestros nenes, apenas crecieron y tuvieron sus propios hijos se encargaron de tirar todo por la borda, incluyendo los pañales.
¡Se entregaron inescrupulosamente a los desechables! Si, ya lo sé. A nuestra generación siempre le costó botar. ¡Ni los desechos nos resultaron muy desechables! Y así anduvimos por las calles guardando los mocos en el pañuelo de tela del bolsillo.
¡¡¡Nooo!!! Yo no digo que eso era mejor. Lo que digo es que en algún momento me distraje, me caí del mundo y ahora no sé por dónde se entra. Lo más probable es que lo de ahora esté bien, eso no lo discuto. Lo que pasa es que no consigo cambiar el equipo de música una vez por año, el celular cada tres meses o el monitor de la computadora todas las navidades.
¡Es más!
¡Se compraban para la vida de los que venían después!
La gente heredaba relojes de pared, juegos de copas, vajillas y hasta palanganas de loza.
Y resulta que en nuestro no tan largo matrimonio, hemos tenido más cocinas que las que había en todo el barrio en mi infancia y hemos cambiado de refrigerador tres veces.
¿Alguien ha visto a algún colchonero escardando colchones casa por casa?
¿Quién arregla los cuchillos eléctricos? ¿El afilador o el electricista?
¿Habrá teflón para los hojalateros o asientos de aviones para los talabarteros?
Todo se tira, todo se desecha y, mientras tanto, producimos más y más y más basura.
El que tenga menos de 30 años no va a creer esto: ¡¡Cuando yo era niño por mi casa no pasaba el que recogía la basura!!
¡¡Lo juro!! ¡Y tengo menos de... años!
Todos los desechos eran orgánicos e iban a parar al gallinero, a los patos o a los conejos (y no estoy hablando del siglo XVII)
Las cosas no eran desechables. Eran guardables. ¡¡¡Los diarios!!! Servían para todo: para hacer plantillas para las botas de goma, para pone r en el piso los días de lluvia y por sobre todas las cosas para envolver. ¡¡¡Las veces que nos enterábamos de algún resultado leyendo el diario pegado al trozo de carne!!!
Clothes Line
Una imagen que representa muy bien el dicho popular; “colgando los trapitos al sol” que significa, descubrir los secretos.
Es en si, una imagen evocadora de un mundo diferente, como extraída del tiempo, quedando sujetada en espera de nuevas miradas.
Imagen publicada en la New Internationalist magazine en Oxford, UK, Junio 2011
http://www.exacteditions.com/exact/browse/386/422/8808/3/51?dps=on
No debe tener un nombre
Me apuñale directo al corazón palabras que no eran para mi.
estrangule el amor con la rabia, el dolor, la impotencia.
Interno
no, no la quiero
sin heridas y sin sentidos, el alma
no, no la quiero
latente, palpitante, viva, el alma
si, así la quiero
verte el alma
eso
también quiero.
Que este día, les hormiguee la cabeza de nuevas ideas

Este día va mucho mas allá y apunta a crear reformas y temas para desafiar la manera en que entendemos la justicia y la igualdad de género en nuestra sociedad.
Por las que callan. YO GRITO
Amanece con pelo largo el día curvo de las mujeres,
¡Qué poco es un solo día, hermanas,
qué poco, para que el mundo acumule flores frente a nuestras casas!
De la cuna donde nacimos hasta la tumba donde dormiremos
-toda la atropellada ruta de nuestras vidas-
deberían pavimentar de flores para celebrarnos
(que no nos hagan como a la Princesa Diana que no vio, ni oyó
las floridas avenidas postradas de pena de Londres)
Nosotras queremos ver y oler las flores.
Queremos flores de los que no se alegraron cuando nacimos hembras
en vez de machos,
Queremos flores de los que nos cortaron el clítoris
Y de los que nos vendaron los pies
Queremos flores de quienes no nos mandaron al colegio
para que cuidáramos a los hermanos y ayudáramos en la cocina
Flores del que se metió en la cama de noche y nos tapó la boca
para violarnos mientras nuestra madre dormía
Queremos flores del que nos pagó menos por el trabajo más pesado
Y del que nos corrió cuando se dio cuenta que estábamos embarazadas
Queremos flores del que nos condenó a muerte forzándonos a parir
a riesgo de nuestras vidas
Queremos flores del que se protege del mal pensamiento
obligándonos al velo y a cubrirnos el cuerpo
Queremos flores de los que nos quemaron por brujas
Y nos encerraron por locas
Flores del que nos pega, del que se emborracha
Del que se bebe irredento el pago de la comida del mes
Queremos flores de las que intrigan y levantan falsos
Flores de las que se ensañan contra sus hijas, sus madres y sus nueras
Y albergan ponzoña en su corazón para las de su mismo género
Tantas flores serían necesarias para secar los húmedos pantanos
donde el agua de nuestros ojos se hace lodo;
arenas movedizas tragándonos y escupiéndonos,
de las que tenaces, una a una, tendremos que surgir.
Amanece con pelo largo el día curvo de las mujeres.
Queremos flores hoy. Cuánto nos corresponde.
Gioconda Belli
Se fue...
Hoy el cabello me amaneció sobrando
sin dudarlo lo tome entre mis manos y tras un tajo
lo vi caer...
sabia que algo mas había caído,
la otra imagen de mi.
Ahora vivo con la nueva que he creado.
ahora se que puedo crearme de nuevo.
Letra añejada
En la oscuridad de la noche
rebota mi sueño en esta silla
quiero extraerme los secretos,
conocer mis pasos en la arena.
Sigo detrás en busca de una huella
del clavel que muestre mi esencia.
Una estatua sin memoria,
un espejo reflejado en otro más profundo,
desearía cavar con mis manos
el fondo de este cuerpo.
Lejana y sola... espero al viento
para que convierta mi nombre,
lejano,
en partículas de olvido.







